Innovación en acero inoxidable
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Publicado em 27/01/22
El reservorio es el recipiente donde el vino, a lo largo de sus diferentes fases, pasa los días hasta llegar al último recipiente: la botella.
Es en el reservorio donde, después de recibir la uva, se realiza la fermentación alcohólica. Esto ocurre a través de levaduras que convierten el azúcar (glucosa y fructosa) en etanol y dióxido de carbono, dando lugar al vino.
Y también es en el reservorio donde, tras la vinificación, el vino pasa por las fases de almacenamiento y estabilización, hasta el momento de su embotellado.
El uso de reservorios de acero inoxidable fue una costumbre que comenzó a implementarse con mayor frecuencia en Chile a partir de los años 80. Los enólogos de la época se fascinaban por sus enormes propiedades higiénicas, ya que son muy fáciles de limpiar y los vinos corren un menor riesgo de contaminación.
Además, son mucho más sencillos de manipular y controlar las temperaturas de fermentación mediante chalecos que enfrían los reservorios. Esta nueva tecnología cambió especialmente la cara de los vinos blancos de Chile, que solían elaborarse en fudres de rauli.
Hoy en día, tenemos vinos más limpios, frescos y con más características de la fruta. La tecnología ha avanzado mucho con sistemas de software que controlan y regulan las temperaturas con gran precisión.